Calanda - Ruta del Tambor y Bombo
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Calanda

Calanda

Calanda se enmarca en la confluencia de los ríos Guadalope y Guadalopillo cuando éstos abandonan la sierra y se introducen en las tierras del Bajo Aragón turolense. Posee un rico pasado histórico: de origen celtibérico, por sus tierras pasaron los romanos y los árabes dejando una canalización de riegos y conductos hidráulicos que todavía se utilizan hoy. Tras la Reconquista se asentó la orden de Calatrava.

Perteneciente al partido Judicial de Alcañiz, posee unos 3.500 habitantes, siendo cuna del ilustre cineasta Luis Buñuel, que como buen calandino paseó el nombre de su pueblo por todo el mundo, mostrando una de sus más entrañables tradiciones: los tambores y bombos.

Calanda pertenece desde su fundación a la “Ruta del Tambor y el Bombo”, aunque las raíces de su Semana Santa son ancestrales. Según un libro inédito de José Repollés Aguilar, el origen de su tradición se remonta a la conmemoración por estas fechas del redoble de un pastor que alertó de un ataque árabe. Después un religioso prohibió los toques por considerarlos poco decorosos para la fecha. Pero fue en 1640 cuando por intercesión de la Virgen, le fue restablecida una pierna amputada a Miguel Pellicer, por lo que el pueblo salió en procesión repicando tambores. Esta vez el vicario -calandino- impulsó esta manifestación, adquiriendo más auge hasta convertirse en costumbre.

Los atuendos de Calanda son túnica y tercerol morado; bombo y tambor. La peculiaridad que le distingue de entre todos los pueblos de “La Ruta” es el momento escogido para “Romper la Hora”. Es el único pueblo que lo hace en el medio día del Viernes Santo. Horas antes, en la noche del Jueves, los tamborileros en Vía Crucis han subido a Cristo por las cuestas del Calvario.

En las primeras horas de la tarde saldrá la procesión de “el Pregón”, la más impresionante. Familias enteras desfilan redoblando el toque tradicional para esta ocasión. La procesión y los redobles se detienen al sonar el toque de atención de las cornetas, y en medio del silencio el pregonero proclama la muerte de Cristo.

Al atardeder, en la procesión de La Soledad desfilan ocho de las nueve cofradías de la localidad: Jesús Entrando en Jerusalén, San Pedro, Santo Ángel, María Magdalena, El Nazareno, El Encuentro, El Cristo Crucificado y La Dolorosa, además de personajes bíblicos reprsentados por Hebreas y Sivilas y las Penitentas, con la cara cubierta y los pies descalzos. Acompaña a la Virgen de los Dolores la Guardía Romana, llamada en Calanda Putuntunes con Longinos al frente, que viste una anacrónica armadura medieval.

La procesión del Entierro es el Sábado Santo por la mañana. Tambores y bombos preceden a las cofradías, inclyendo la Cofradía del Santísimo Sacramento, que porta el Sepulcro de cristal con el cuerpo de Cristo acompañado por la Banda de Música interpretando la marcha del Monón. Cuando éste llega a la Plaza de España, tiene lugar el Auto Sacramental del Sellado del Sepulcro, en el que Longinos y el Capitan de los Putuntunes se baten a espada en una lucha simbólica al ver que el cuerpo de Cristo ha desaparecido, ha resucitado. A partir de ese momento, los tambores sonarán hasta las 2 de la tarde.

A las dos menos cuarto de la tarde, los tambores callan en recuerdo de Mosén Vicente Allanegui y todos los calandinos difuntos y a continuación, interpretan al únisono la Marcha Palillera hasta las dos en punto, momento en que las cornetas silencian a los tambores hasta el próximo año.

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Pueblos
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Ruta, Tambor y bombo
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